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lunes, 20 de julio de 2009

Camina (versión en castellano) - U2

Y el amor no es una cosa fácil
El único equipaje que puedes traer…
Y el amor no es una cosa fácil…
El único equipaje que puedes traer
Es todo lo que no puedes dejar atrás

Y si la oscuridad nos mantiene alejados
Y si la luz del día parece que esta muy lejos
Y si tu corazón de cristal se rompe
Y por un segundo das marcha atrás
Oh no, se fuerte

Camina, camina
Lo qué conseguiste no pueden robártelo
Ellos no pueden sentirlo
Camina, camina…
Quédate a salvo esta noche

Tu estás haciendo una maleta para un lugar donde no ha estado ninguno de nosotros
Un lugar que tiene que ser creído para ser visto
Tu podrías haber volado lejos
Un pájaro cantando en una jaula abierta
Que solo volará, volará por la libertad

Camina, camina
Lo qué tienes ellos no pueden negartelo
No pueden venderlo, no pueden comprarlo
Camina, camina
Quédate a salvo esta noche

Y sé que es doloroso
Y tu corazón esta roto
Y solo puedes dar tanto
Camina, camina

Hogar… difícil saber cuál es si nunca has tenido uno
Hogar… No puedo decir donde está pero sé que estoy yendo a casa
Aquí es donde está la herida

Y sé que es doloroso
Y tu corazón esta roto
Y solo puedes dar tanto
Camina, camina

Déjalo atrás
Tienes que dejarlo atrás
Todo lo que eres
Todo lo que haces
Todo lo que construyes
Todo lo que rompes
Todo lo que mides
Todo lo que robas
Todo esto puedes dejarlo atrás
Todo lo que razonas
Todo lo que sientes
Todo lo que hablas
Todo lo que vistes
Todo lo que proyectas…

sábado, 11 de julio de 2009

Elegía a Ramón Sijé - Miguel Hernández

(En Orihuela, su pueblo y el mío, se me
ha muerto como el rayo, Ramón Sijé,
a quien tanto quería.)

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas,
y órganos mi dolor sin instrumentos,
a las desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler, me duele hasta el aliento.

Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.

No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.

Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo voy
de mi corazón a mis asuntos.

Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano está rodando por el suelo.

No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.

En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes,
sedienta de catástrofes y hambrienta.

Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.

Quiero mirar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.

Volverás a mi huerto y a mi higuera,
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera

de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.

Alegrarás la sombra de mis cejas
y tu sangre se irá a cada lado,
disputando tu novia y las abejas.

Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas,
mi avariciosa voz de enamorado.

A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

jueves, 9 de julio de 2009

Mujer al sol

Una mujer al sol es todo mi deseo,
viene del mar, desnuda, con los brazos en cruz
y la flor de los labios abierta para el beso
y en la piel refulgente el polen de la luz.

Una hermosa mujer, los senos en reposo
y caliente de sol, nada más se precisa.
El vientre terso, el pelo húmedo y una sonrisa
en la flor de los labios, abierta para el gozo.

Una mujer al sol sobre quien yo me arroje
y a quien beba y me muerda y con quien me lamente,
y que al someterse se enfurezca y solloce,

e intente rechazarme, y que al sentirme ausente
me busque nuevamente y se quede a dormir
cuando yo, apaciguado, me disponga a partir

Vinicius de Moraes

El milésimo hombre

Un hombre entre mil hombres -nos dice Salomón-,
Se une a ti con mas cariño que un hermano;
Y bien vale la pena buscarlo media vida,
Por si lo encuentras antes de vivir la otra media.
Novecientos noventa y nueve están pendientes
De la virtud que el mundo te reconoce,
Pero el milésimo será tu amigo
Aunque el resto del orbe se ponga en contra tuyo.
No serán atenciones, ni promesas, ni suplicas,
Las que decidirán que tu lo encuentres;
Novecientos noventa y nueve de ellos
Buscaran tu experiencia, tus hechos o tu gloria;
Mas si el te encuentra a ti y tu a él,
Todo el resto del mundo perderá su importancia,
Porque el milésimo hombre estará al lado tuyo,
En todos los caminos del triunfo o la derrota.
Podrás usar su bolsa como si fuera propia,
Y el usara la tuya, ambos sin consultarse,
Y se reirán al verse como todos los días
Sin mentar para nada el dinero prestado;
Novecientos noventa y nueve de ellos,
Reclaman plata y oro en sus negocios;
Pero el hombre milésimo vale por todos juntos
Porque puedes abrirle de par en par el pecho.
Todos los males de él son también tuyos
Y sus buenas acciones son tuyas a la vez;
Así en todo el momento, en las buenas o en las malas,
Ofrécele tu apoyo a la vista de todos,
Ya que la causa será tu propia causa.
Novecientos noventa y nueve no podrán
Soportar la vergüenza o la burla o la risa;
Pero el hombre milésimo estará a tu lado,
Hasta el pie del patíbulo y todavía después.

Rudyard Kipling